¿Cómo era
posible?, esto no tenia ninguna lógica. Sacudí la cabeza, ‘no puede ser’.
+¡¡¡¡Ariaaaaa!!!!
– ya estamos…
-¡¿que?!
-no me hables
a gritos, ven aquí.
Bajé a la
cocina.
+¿Estas lista?
-¿para qué?
+ nos vamos ya
a casa de los abuelos
-aaa si, ya
estoy.
+bien, pues
vamos.
Volví a mi
habitación, cogí el bolso (preparado, ya que ayer no saqué nada) me calcé y cogí
el móvil, ignorando lo que me había producido el “misterioso” mensaje y esperé
a que mi hermano, que tras estar una hora viendo la tele (en la cual no podía
haberse vestido) se preparaba.
A mi abuela la
acababan de operar, con lo cual estaba muy débil. En cuanto la vi en la silla
de la cocina, no sé si fue por verla con cara de sufrimiento, verla tan pequeña
o frágil, o el mal cuerpo que ya traía, que se me formó un nudo en el estómago.
Cuando se fue a la cama la acompañé y me senté en el suelo al lado de la cama.
Así estuvimos charlando un rato.
Cuando volví a
casa me tocó leer las últimas 50 páginas de mi libro. Una vez terminada esta
aburrida e inacabable lectura, me puse a
ver “glee”, algunos la conoceréis. Para
los que no, es una serie que va de un grupo de chicos a los que les
encanta cantar, hacen bailes y van a concursos.
Aun así, no me
sacaba una cosa de la cabeza. JR. Decidí mirar en el twitter, a lo mejor eso me
daba una pista. Sin embargo esa cuenta estaba como medio vacía. No ponía más
que unos tres tweets y solo seguía a tres personas; mire esos tres extraños
tweets; fotos, datos… ¿Qué estaba haciendo?, menuda tontería, no estaba consiguiendo
nada ¡y encima me había dado dolor de cabeza!.
-¡mamáááá! Me voy
al chino que se me ha olvidado comprar una cosa para mañana.
Y tras discutir
un poco me fui a la calle. Necesitaba despejarme, me puse los cascos y empecé a
caminar, aunque sería un paseo corto menos de media hora.
Tan concentraba
estaba escuchando y cantando mentalmente que no me di cuenta de que alguien
venia en dirección contraria, el cual tuvo que hacer muchas maniobras en el
aire para no chocarse contra mí y no caernos los dos.
-perd….- mi
disculpa se quedó en el aire.
Unos curiosos
ojos marrones claros me miraban divertidos. Y aquel raro chico que hacia parkour me miraba con una preciosa
sonrisa traviesa.
-lo siento, no
te había visto- terminé, quitándome los cascos.
+hombre no
pasa nada, también ha sido culpa mía que estaba en mis cosas…- sonreí, como no
iba a hacerlo.- ¿ibas a algún sitio?
Debí de poner
una cara un tanto extraña pues al mírame se puso a reír a carcajadas. Avergonzada
sentí las mejillas arder ‘perfecto, lo que necesitaba estar más roja de lo
normal.’ Esperé a que debido que no estaba muy iluminado no se me notara mucho.
+ no en
sentido doble, simplemente por curiosidad.
-no, solo daba
una vuelta.
+¿vives por aquí?
-¿y a ti que
más te da?- quizá en un tono bastante más borde de lo que había pretendido.
+no ,por saber…
-ya, bueno me
voy.- y empecé andar rápido en la dirección
que iba antes de que aquel guapo ,pero que me daba un poco de mal rollo, me detuviera. Pero para mi sorpresa me siguió
-¿Qué haces?
+acompañarte.
-Lo primero es
que no necesito que me acompañes y lo segundo es que supongo que tendrás que
continuar hacia donde ibas.
+bueno…en
realidad no, solo paseaba y ya se sabe que hoy en día hay muchos pervertidos y
borrachos que a saber lo que hacen cuando una chica va sola de noche por la
calle.
-aaaaa ya
claro, y ¿tú tienes que acompañarme para que no me pase nada?
+algo así.
Sacudí la cabeza
y seguí andando intentando ignorandole. Me
tenía que librar de él y volver a casa. Pasaron los minutos y seguía pegado a mí.
-en serio,
¿quieres algo?– no quería ser borde con él pero es que… joder ¿qué hacía yo en
esa situación?
+ya… supongo
que estoy poniendo la cosa un poco incomoda- le mire con cara de de ' ¿en serio?
' - en fin, perdón. Hasta otro día.
Dicho esto se
fue en la dirección en la que iba anteriormente.’ Que raroooo’ pensé. Y tras
dar un pequeño rodeo entré en casa. Mi madre no me había preguntado por la excusa
de lo que supuestamente había comprado con lo cual me ahorré un montón de explicaciones.
Me tomé una infusión
que no era del gusto de mi paladar (como me corregía mi padre y en realidad yo quería
decir asquerosa), y decidí irme a dormir. ya mañana era lunes… y me ponía mala
solo de pensarlo. ¡Qué pereza madrugar!.
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