lunes, 2 de diciembre de 2013

capitulo 3

¿Cómo era posible?, esto no tenia ninguna lógica. Sacudí la cabeza, ‘no puede ser’.
+¡¡¡¡Ariaaaaa!!!! – ya estamos…
-¡¿que?!
-no me hables a gritos, ven aquí.
Bajé a la cocina.
+¿Estas lista?
-¿para qué?
+ nos vamos ya a casa de los abuelos
-aaa si, ya estoy.
+bien, pues vamos.
Volví a mi habitación, cogí el bolso (preparado, ya que ayer no saqué nada) me calcé y cogí el móvil, ignorando lo que me había producido el “misterioso” mensaje y esperé a que mi hermano, que tras estar una hora viendo la tele (en la cual no podía haberse vestido) se preparaba.

A mi abuela la acababan de operar, con lo cual estaba muy débil. En cuanto la vi en la silla de la cocina, no sé si fue por verla con cara de sufrimiento, verla tan pequeña o frágil, o el mal cuerpo que ya traía, que se me formó un nudo en el estómago. Cuando se fue a la cama la acompañé y me senté en el suelo al lado de la cama. Así estuvimos charlando un rato.
Cuando volví a casa me tocó leer las últimas 50 páginas de mi libro. Una vez terminada esta aburrida e inacabable lectura,  me puse a ver “glee”, algunos la conoceréis. Para  los que no, es una serie que va de un grupo de chicos a los que les encanta cantar, hacen bailes y van a concursos.
Aun así, no me sacaba una cosa de la cabeza. JR. Decidí mirar en el twitter, a lo mejor eso me daba una pista. Sin embargo esa cuenta estaba como medio vacía. No ponía más que unos tres tweets y solo seguía a tres personas; mire esos tres extraños tweets; fotos, datos… ¿Qué estaba haciendo?, menuda tontería, no estaba consiguiendo nada ¡y encima me había dado dolor de cabeza!.
-¡mamáááá! Me voy al chino que se me ha olvidado comprar una cosa para mañana.
Y tras discutir un poco me fui a la calle. Necesitaba despejarme, me puse los cascos y empecé a caminar, aunque sería un paseo corto menos de media hora.
Tan concentraba estaba escuchando y cantando mentalmente que no me di cuenta de que alguien venia en dirección contraria, el cual tuvo que hacer muchas maniobras en el aire para no chocarse contra mí y no caernos los dos.
-perd….- mi disculpa se quedó en el aire.
Unos curiosos ojos marrones claros me miraban divertidos. Y aquel raro chico que hacia parkour me miraba con una preciosa sonrisa traviesa.
-lo siento, no te había visto- terminé, quitándome los cascos.
+hombre no pasa nada, también ha sido culpa mía que estaba en mis cosas…- sonreí, como no iba a hacerlo.- ¿ibas a algún sitio?
Debí de poner una cara un tanto extraña pues al mírame se puso a reír a carcajadas. Avergonzada sentí las mejillas arder ‘perfecto, lo que necesitaba estar más roja de lo normal.’ Esperé a que debido que no estaba muy iluminado no se me notara mucho.
+ no en sentido doble, simplemente por curiosidad.
-no, solo daba una vuelta.
+¿vives por aquí?
-¿y a ti que más te da?- quizá en un tono bastante más borde de lo que había pretendido.
+no ,por saber…
-ya, bueno me voy.-  y empecé andar rápido en la dirección que iba antes de que aquel guapo ,pero que me daba un poco de mal rollo,  me detuviera. Pero para mi sorpresa me siguió
-¿Qué haces?
+acompañarte.
-Lo primero es que no necesito que me acompañes y lo segundo es que supongo que tendrás que continuar hacia donde ibas.
+bueno…en realidad no, solo paseaba y ya se sabe que hoy en día hay muchos pervertidos y borrachos que a saber lo que hacen cuando una chica va sola de noche por la calle.
-aaaaa ya claro, y ¿tú tienes que acompañarme para que no me pase nada?
+algo así.
Sacudí la cabeza y seguí andando intentando  ignorandole. Me tenía que librar de él y volver a casa. Pasaron los minutos y seguía pegado a mí.
-en serio, ¿quieres algo?– no quería ser borde con él pero es que… joder ¿qué hacía yo en esa situación?
+ya… supongo que estoy poniendo la cosa un poco incomoda- le mire con cara de de ' ¿en serio? ' - en fin, perdón. Hasta otro día.
Dicho esto se fue en la dirección en la que iba anteriormente.’ Que raroooo’ pensé. Y tras dar un pequeño rodeo entré en casa. Mi madre no me había preguntado por la excusa de lo que supuestamente había comprado con lo cual me ahorré un montón de explicaciones.
Me tomé una infusión que no era del gusto de mi paladar (como me corregía mi padre y en realidad yo quería decir asquerosa), y decidí irme a dormir. ya mañana era lunes… y me ponía mala solo de pensarlo. ¡Qué pereza madrugar!.


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