jueves, 12 de diciembre de 2013

capitulo 4


Me desperté antes de tiempo y apagué el despertador para no despertar a mi hermano.
Lunes….
Me vestí, peiné y fui a la cocina a desayunar. Como no me gustaba la leche me hice un zumo de naranja y cogí un paquete de galletas dinosaurios. Tras desayunar me fui al instituto.
A las dos y media salí y me encamine para ir a casa. Mi madre me llamo y me pidió que llevara una barra de pan; Como no me apetecía andar a lo tonto yendo a la panadería y dar una gran vuelta decidí pasar por el caprabo (por donde había estado la noche anterior).
Cogí la barra y me fui a la caja. Vi una cabeza castaña muy clara que podría ser un poco rubia que me sonaba de algo. Repasé a todos los que conocían, pero no recordaba que ninguno tuviera ese pelo. Me encogí los hombros. Serian imaginaciones mías.
Pagué, volví a mirar y ya no estaba. Me encamine a casa.
De repente sentí una presión en el hombro derecho y me giré hacia allí pero no había nadie, mire hacia adelante otra vez y me encontré con los ojos y la sonrisa de anoche, pero mucho más cerca y de sorpresa por lo cual me aparté rápidamente hacia atrás.
+vaya ¿tan feo soy que te asustas nada más verme? Y yo que me creía lo que me decían… -sonreí
-hombre no tanto como para traumatizar a algún niño pero casi, yo creo que deberías revisar los espejos de tu casa.- bromee. Puso cara de ofendido llevándose una mano al pecho y me reí.- ¿Qué haces aquí?.
+vivo al lado y pues lo normal, cuando te mandan algo para no tener que salir ellos a comprar. ¿Y tú?- baje la vista a mi mano donde estaba la barra y la agité- claro.
-¿Qué vas a comprar?
+tan solo aceite para poder hacer la comida. ¿Me acompañas?
-por que no.
Después de volver a salir del caprabo nos sentamos en un banco del parque que estaba al lado. Y yo acababa de caer que no sabía ni su nombre.
+por cierto yo soy Ethan- dice como leyéndome la mente.
-Aria.
+bonito nombre-sonríe, y yo también. Otra vez, ¿voy a estar sonriendo todo el rato?
-gracias. Cuéntame algo sobre ti por ejemplo.
+em…pues…como he dicho me llamo ethan vivo en Madrid, tengo el pelo medio rubio medio castaño y los ojos marrones, mido uno ochenta y tres y me gustan las morenas.- me reí. Y es que el caso es que yo era morena con el pelo rizado-a-tirabuzones y largo, ojos marrones y bajita.- ¿y algo sobre ti?
- pues…
+primero te describo yo como te veo- me interrumpió. Y no creo que haya visto mucho anoche y tampoco llevamos mucho tiempo juntos como para saber nada, más que nada porque yo no lo he dicho, pero bueno, no le dije nada.- para empezar eres desconfiada, no te fías de la gente así como así…
-si claro me voy a fiar de todo el que vea por la calle ¿verdad?- le interrumpí
+claro que no. Y no me interrumpas hasta que termine. A ver… desconfiada,*(ruedo los ojos)* te gusta mantener distancias y protegerte de todo, eres alegre y sonríes mucho *(no puedo evitar hacerlo al oírlo)*, cabezota, agradable y simpática, bajita y morena.
-¿ya?
+sí creo que sí. No espera, seguro que cuando te enfadas lo haces a lo grande.- levanto una ceja
-¿a lo grande?
+te pones a gritar y tendrás mala leche.- en serio me estaba diciendo eso este tío que no me conoce de nada. ( aunque ha podido acertar, y no sé cómo. no soy un libro abierto, ¿no? ) me estaba empezando a molestar.- anda no te enfades, que solo te estaba tomando el pelo
-ja ja mira que gracioso nos ha salido-dije sin ninguna gracia. Y niego con la cabeza.
+no quiero echar más leña al fuego pero me parece que voy a tener un poquitín de razón. ¿no me la vas a dar?
-por supuesto que no.- decidí cambiar de tema ya que no iba a acabar bien para mi.-¿ y tu familia?.
De repente se puso más serio.
+normal, supongo. Mi padre trabaja mucho.- como no me dijo nada más y al ver el cambio que se había producido no quise preguntar más.
-bueno, yo tengo un hermano pequeño, Daniel, tiene once años. –volvió a sonreír.
+igual que mis primos. Son mellizos.
-que monos, aunque para tu tía tiene que haber sido un poco difícil criar dos enanos a la vez no?
+da bastante trabajo, pero si quitas lo traviesos que son, merece la pena todo. Son geniales.- sonreí al ver el cariño con el que hablaba de ellos y como se le iluminaban los ojos.
Y tras pasar (volando) unos diez minutos le dije que me tenía que marchar y decidí que no parecía una mala persona, simplemente un chico de mi edad o un poco más, guapísimo y majo.
Crucé la calle y llegué a casa. Nada más llegar, bronca. Por tardar tanto, a la cual respondí que me había entretenido un poco y había salido tarde.
Después de comer voy a mi habitación y me tiro en la cama a leer.

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